Piano Man

El otro día viendo una entrada del  gran +Mando Liussi en su blog, hacía referencia a un artista llamado John Legend y comentaba que le extrañaba que dado lo joven que es conociese una canción mítica como la de Simon & Garfunkelpuente sobre aguas turbulentas“.

Busqué mas vídeos en Youtube y encontré este del mismo artista:

http://youtu.be/SosPuPjf3W4

¿Buenísimo…,verdad?

Me quedé durante unos segundos pensativo y me transporté a algo que siempre, desde mi adolescencia más hormonalmente activa, había deseado ser, un gran “Piano Man“.

Estar sólo encima de un escenario, con tu piano, tu música, he de decir que es un momento único y que muy difícilmente el que no lo haya experimentado no lo pueda entender.

Ahora voy a descubrir un aspecto que muchos de los que me conocen…,desconocen.

Yo intente llegar a ser un Piano Man pero no en mi infancia o en mi adolescencia, no.., no, justo en mi madurez, a los 40.

Cogí y me dije, si siempre has querido tocar el piano y ahora acaban de abrir la escuela de música, justo en tu camino a casa, ¿qué mas te falta ya?.

En unos días empezó el curso y yo rodeado de niños y niñas y algún que otro adolescente, empecé mis clases de piano. Lo primero que hice claro está, es aporrearlo, porque aquellas primeras notas no puedo decir que era tocar el instrumento. Gran paciencia tuvo la gran Andgela Kamenova, así se llamaba la profesora, de la escuela del este de Europa, Bulgara ella.

La verdad no fue nada fácil. El primer año combinas un poco el solfeo con el “aporreamiento” y poco a poco vas enlazando notas y puedes llegar a tocar alguna composición fácil y breve. La verdad es que disfrutaba mucho y eran horas que me ayudaban a desconectar del ritmo diario.

El segundo año, avancé muy rápido y las piezas iban aumentando en dificultad y esfuerzo para darles aparte su tempo en el momento justo y adecuado. Y aquí llegó un momento álgido y que me gusta recordar por diferentes motivos. El festival fin de curso.

Ponerse en situación, yo con 40 años, en un festival con niños y sus padres entre el público…, y yo con mi mujer y mis hijos en la grada. ¡De película! 😉

Pero toque mi pieza, bueno creo que fueron 2 ó 3, no estoy seguro y…, triunfé. Jajajaja que subidón tienes en esos momentos de adrenalina, aunque reconozco que antes de empezar, sudé como nunca había sudado y las manos eran como las cataratas del Niagara de la cantidad de agua que chorreaban.

Unos días antes en el ensayo previo, incluso me hacía el gallito con la profesora en este sentido, ya que me anunció lo que vendría, el tema de los nervios y yo le decía que no, que como me iba yo a poner nervioso con mi experiencia en estar de cara al público. ¡Vaya tela! Que mal se pasa encima de un escenario.

Luego.., para ir abreviando en mi recién comenzado 3er curso, vino el accidente de moto y mi rotura de la cabeza del radio en mi codo. Eso me llevo a estar unos meses en el dique seco…, y a su vez a darme cuenta que quizás uno de mis “sueños” era muy difícil de cumplir.
Seguramente tiré la toalla muy pronto y me abandoné muy rápido a los típicos tópicos que utilizas en esos momentos para auto convencerte, pero así fue…, una lastima.

Y claro, volviendo al inicio, ver a un artista así encima de un escenario no deja de producirme una sana envidia, de lo que podría haber sido…, y no pudo ser.

Salud.
Lorenzo Buitrago.

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